"(...) Es esencial garantizar el acceso a herramientas digitales y comunicación en la actual era digital. La falta de redes y conectividad vulnera y empobrece a las personas, lo que se puede entender también en su acceso, sus redes y sus contactos digitales. En esta época donde las oportunidades laborales, de crecimiento, ocio y el acceso a la educación son digitales, tener acceso a estas herramientas resulta fundamental para el desarrollo y bienestar de las personas. (...)"
Evaluada por:
Artículo 86
1. Toda persona tiene derecho al acceso universal a la conectividad digital y a las tecnologías de la información y comunicación.
2. El Estado garantiza el acceso libre, equitativo y descentralizado, con condiciones de calidad y velocidad adecuadas y efectivas, a los servicios básicos de comunicación.
3. Es deber del Estado promover y participar del desarrollo de las telecomunicaciones, servicios de conectividad y tecnologías de la información y comunicación. La ley regulará la forma en que el Estado cumplirá este deber.
4. El Estado tiene la obligación de superar las brechas de acceso, uso y participación en el espacio digital y en sus dispositivos e infraestructuras.
5. El Estado garantiza el cumplimiento del principio de neutralidad en la red. Las obligaciones, las condiciones y los límites en esta materia serán determinados por la ley.
6. La infraestructura de telecomunicaciones es independientemente de su régimen patrimonial, de interés público.
7. Corresponderá a la ley determinar la utilización y el aprovechamiento del espectro radioeléctrico.
Es esencial garantizar el acceso a herramientas digitales y comunicación en la actual era digital. La falta de redes y conectividad vulnera y empobrece a las personas, lo que se puede entender también en su acceso, sus redes y sus contactos digitales. En esta época donde las oportunidades laborales, de crecimiento, ocio y el acceso a la educación son digitales, tener acceso a estas herramientas resulta fundamental para el desarrollo y bienestar de las personas.
La tecnología se ha posicionado como herramienta base de la educación y el acceso al conocimiento, dando lugar a nuevos servicios, plataformas y productos. A pesar de esto, la brecha digital sigue aumentado y sólo estando al alcance de algunos. Asimismo, vemos que la lucha para garantizar los derechos humanos está cada día más vigente en la opinión pública, sin embargo sin acceso a las herramientas digitales, la desigualdad sigue mermando de forma digital
Si bien no hay ejemplos concretos en otros países, la Unión Europea cuenta con una Declaración de Principios de Derechos Digitales, buscando establecer esta temática dentro de los distintos países de esta, apelando a un constante desarrollo y entrega de conocimientos .
La brecha digital es una demanda y necesidad actual ciudadana que se visualizó de forma notoria en la pandemia de COVID-19, donde muchas plataformas de servicios, acceso a beneficios e información incluido el trabajo pasó a un modo telemático. Existe además una brecha en la alfabetización digital que produce un gran nivel de desigualdad y exclusión de los beneficios de rapidez, comodidad y acceso que brinda la nueva cultura digital, por lo que se hace fundamental disminuir esta desigualdad
Uno de los principales mitos es que la brecha digital y por ello, el acceso universal, a la conectividad digital y a las tecnologías de la información y comunicación, es sólo acceso a computadores, teléfonos y acceso a internet. Finalmente sería un mito dado que no se acaba con la brecha conectando tecnológicamente a los ciudadanos, sino que se debe tener conocimientos y herramientas para acceder a todos los beneficios de este, por ende no es suficiente garantizar el mero acceso a la tecnología.
Para ese año se espera que la brecha digital disminuya, donde la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas estén conectados digitalmente y por ende socialmente a los distintos canales de comunicación e información que provea tanto el Estado como la sociedad civil. Producto de esto, hay cada vez menos analfabetos digitales y mayor y mejor acceso a los beneficios y plataformas digitales.
El derecho a la conectividad deriva en su esencia del derecho a la comunicación y acceso a la información, que viene aparejado al derecho humano de la libertad de expresión. La garantía de este derecho da pie al acceso pleno de este derecho humano en su expresión digital.
Asegurar una infraestructura digital que permita el despliegue de infraestructura digital y las redes de servicios de telecomunicaciones es fundamental para la vida digital centrada en las personas y la igualdad entre ellas, pues en caso contrario el constructo de derechos digitales pertenecería solamente a quienes tienen acceso a lo digital y tecnológico, convirtiéndose en privilegio.
Una de las principales ventajas de la tecnología es que acerca y conecta a las personas, además de brindarles información y comunicación entre sí. Dado lo anterior, es que si se cuenta con una amplia infraestructura digital, el Estado se acerca cada vez más a la ciudadanía, y no se reduce a lo físico para la entrega de información, benéficos u otros, descentralizando su accionar.
"(...) Es esencial garantizar el acceso a herramientas digitales y comunicación en la actual era digital. La falta de redes y conectividad vulnera y empobrece a las personas, lo que se puede entender también en su acceso, sus redes y sus contactos digitales. En esta época donde las oportunidades laborales, de crecimiento, ocio y el acceso a la educación son digitales, tener acceso a estas herramientas resulta fundamental para el desarrollo y bienestar de las personas. (...)"
Evaluada por:
Artículo 86
1. Toda persona tiene derecho al acceso universal a la conectividad digital y a las tecnologías de la información y comunicación.
2. El Estado garantiza el acceso libre, equitativo y descentralizado, con condiciones de calidad y velocidad adecuadas y efectivas, a los servicios básicos de comunicación.
3. Es deber del Estado promover y participar del desarrollo de las telecomunicaciones, servicios de conectividad y tecnologías de la información y comunicación. La ley regulará la forma en que el Estado cumplirá este deber.
4. El Estado tiene la obligación de superar las brechas de acceso, uso y participación en el espacio digital y en sus dispositivos e infraestructuras.
5. El Estado garantiza el cumplimiento del principio de neutralidad en la red. Las obligaciones, las condiciones y los límites en esta materia serán determinados por la ley.
6. La infraestructura de telecomunicaciones es independientemente de su régimen patrimonial, de interés público.
7. Corresponderá a la ley determinar la utilización y el aprovechamiento del espectro radioeléctrico.
Es esencial garantizar el acceso a herramientas digitales y comunicación en la actual era digital. La falta de redes y conectividad vulnera y empobrece a las personas, lo que se puede entender también en su acceso, sus redes y sus contactos digitales. En esta época donde las oportunidades laborales, de crecimiento, ocio y el acceso a la educación son digitales, tener acceso a estas herramientas resulta fundamental para el desarrollo y bienestar de las personas.
La tecnología se ha posicionado como herramienta base de la educación y el acceso al conocimiento, dando lugar a nuevos servicios, plataformas y productos. A pesar de esto, la brecha digital sigue aumentado y sólo estando al alcance de algunos. Asimismo, vemos que la lucha para garantizar los derechos humanos está cada día más vigente en la opinión pública, sin embargo sin acceso a las herramientas digitales, la desigualdad sigue mermando de forma digital
Si bien no hay ejemplos concretos en otros países, la Unión Europea cuenta con una Declaración de Principios de Derechos Digitales, buscando establecer esta temática dentro de los distintos países de esta, apelando a un constante desarrollo y entrega de conocimientos .
La brecha digital es una demanda y necesidad actual ciudadana que se visualizó de forma notoria en la pandemia de COVID-19, donde muchas plataformas de servicios, acceso a beneficios e información incluido el trabajo pasó a un modo telemático. Existe además una brecha en la alfabetización digital que produce un gran nivel de desigualdad y exclusión de los beneficios de rapidez, comodidad y acceso que brinda la nueva cultura digital, por lo que se hace fundamental disminuir esta desigualdad
Uno de los principales mitos es que la brecha digital y por ello, el acceso universal, a la conectividad digital y a las tecnologías de la información y comunicación, es sólo acceso a computadores, teléfonos y acceso a internet. Finalmente sería un mito dado que no se acaba con la brecha conectando tecnológicamente a los ciudadanos, sino que se debe tener conocimientos y herramientas para acceder a todos los beneficios de este, por ende no es suficiente garantizar el mero acceso a la tecnología.
Para ese año se espera que la brecha digital disminuya, donde la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas estén conectados digitalmente y por ende socialmente a los distintos canales de comunicación e información que provea tanto el Estado como la sociedad civil. Producto de esto, hay cada vez menos analfabetos digitales y mayor y mejor acceso a los beneficios y plataformas digitales.
El derecho a la conectividad deriva en su esencia del derecho a la comunicación y acceso a la información, que viene aparejado al derecho humano de la libertad de expresión. La garantía de este derecho da pie al acceso pleno de este derecho humano en su expresión digital.
Asegurar una infraestructura digital que permita el despliegue de infraestructura digital y las redes de servicios de telecomunicaciones es fundamental para la vida digital centrada en las personas y la igualdad entre ellas, pues en caso contrario el constructo de derechos digitales pertenecería solamente a quienes tienen acceso a lo digital y tecnológico, convirtiéndose en privilegio.
Una de las principales ventajas de la tecnología es que acerca y conecta a las personas, además de brindarles información y comunicación entre sí. Dado lo anterior, es que si se cuenta con una amplia infraestructura digital, el Estado se acerca cada vez más a la ciudadanía, y no se reduce a lo físico para la entrega de información, benéficos u otros, descentralizando su accionar.